Castillo Fortaleza de Aracena

Descripción

"Esta impresionante e histórica edificación fue el origen y el punto de partida de la actual Aracena. La majestuosa fortaleza que hoy corona nuestro pueblo estaba dividida con gran acierto en dos espacios bien claros: el patio de armas y el alcázar, ambos separados de manera férrea por una muralla interior donde destacaba con luz propia la robusta Torre Mayor. Las numerosas evidencias arqueológicas encontradas en el cerro nos indican que el lugar vivió dos grandes e importantes momentos de ocupación musulmana antes de la llegada de los cristianos. La primera etapa corresponde a los siglos X al XI, en los momentos de máximo esplendor del Califato de Córdoba y del posterior Reino Taifa de Sevilla. La segunda etapa andalusí se desarrolló desde el siglo XII hasta mediados del siglo XIII, cuando estas tierras formaron parte de los imperios norteafricanos almorávide y almohade.

Poco después, a mediados del siglo XIII, el castillo fue construido en su fisonomía medieval actual, manteniéndose con un uso defensivo continuo hasta principios del siglo XVI, momento en el que fue perdiendo de manera progresiva su funcionalidad militar. Sin embargo, la pólvora y los soldados volvieron a habitar sus estancias siglos más tarde; durante los siglos XVII y XIX, el viejo baluarte fue utilizado nuevamente como acuartelamiento estratégico de tropas durante el duro conflicto de la Restauración portuguesa y, posteriormente, durante la ocupación francesa en los convulsos años de la Guerra de la Independencia."

Información adicional

  • Teléfono: 66393787
  • Días de Cierre: 24, 25, 31 de diciembre, 1 y 6 de enero
  • Los cimientos andalusíes de la capital: Aunque cuando subes al cerro lo que ves a primera vista es una estampa medieval digna de caballeros y reyes, lo que pisas debajo de los muros es pura herencia de Al-Ándalus. Saber que los momentos de mayor vida del alcázar ocurrieron durante los califas cordobeses y los almohades te hace ver el patio de armas con otros ojos: la capital de la Sierra nació con acento árabe.
  • El cuartel de emergencia contra Napoleón: Es fascinante pensar que un castillo del siglo XIII, que ya estaba medio jubilado y sin uso militar en el siglo XVI, tuvo que desempolvar sus defensas trescientos años después para meter dentro a las tropas que plantaron cara a los soldados de Napoleón Bonaparte. Las viejas murallas de la Sierra demostraron que, cuando la patria llamaba, seguían siendo un hueso duro de roer.
  • ¿Quieres un consejo?: El secreto mejor guardado de los locales es subir al Castillo a última hora de la tarde, justo cuando las visitas bajan y el sol empieza a rozar la silueta de la vecina Iglesia del Mayor Dolor. Colócate en la muralla que divide el patio de armas y mira hacia el caserío blanco que se derrama por la ladera. El silencio que se respira ahí arriba a esa hora, roto solo por el vuelo de las cigüeñas, te conecta de golpe con el origen de nuestro pueblo de una forma mágica.
  • Cuenta la Leyenda...: Cuentan los abuelos de Aracena que la Torre Mayor, esa que dividía el patio de armas del alcázar, guarda un misterio que se remonta a los años de la Guerra de la Independencia. Dice la leyenda que un grupo de valientes soldados locales, superados en número por las tropas francesas, se atrincheraron en lo alto de la torre para defender el último reducto de la villa. Antes de rendirse, juraron que sus almas jamás abandonarían el cabezo del castillo. Los pastores de la Sierra aseguran que, en las noches de tormenta invernal, cuando la niebla baja de los montes y cubre por completo la fortaleza, se pueden ver destellos extraños en las saeteras de la Torre Mayor, como si los viejos fusileros y los centinelas andalusíes de siglos pasados se unieran en las sombras para seguir vigilando que ningún invasor vuelva a romper la paz de Aracena.
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