La Peña de Arias Montano y Cuevas de Alájar

Descripción

"Este paraje es un monumento de la naturaleza de gran valor paisajístico e histórico, famoso por ser el lugar donde vivió el importante humanista Benito Arias Montano. Situada en esta majestuosa meseta que sirve de balcón natural a toda la provincia de Huelva, encontramos la Ermita de la Reina de los Ángeles, un centro de peregrinación de los más importantes de Andalucía que celebra su romería grande cada 8 de septiembre. La ermita, del siglo XVI, está dedicada a la Santa Reina de los Ángeles (coronada canónicamente el 2 de agosto de 2004 y declarada Alcaldesa Perpetua de Alájar en 2019). Es un edificio heterogéneo formado por agregaciones a un pequeño templo que consta de nave con fuertes deformaciones en planta, presbiterio, camarín, sacristía, vivienda y anexos, destacando dos arcos transversales apuntados que arrancan de pilares adosados. Al borde mismo de la meseta se asientan una pintoresca espadaña o campanario de estilo neoclásico (reconstruida tras ser destruida por un rayo) y sendos humilladeros apilastrados de origen desconocido, planta circular y bóveda de media naranja de estilo renacentista. Delante del templo destaca la hermosa portada almohadillada, una estructura renacentista con dos semicolumnas y un arco que muy probablemente fue la puerta de acceso al antiguo jardín que creó Arias Montano.

Justo en el elemento vertical del cabezo se abren las Cuevas de Las Lapas, un conjunto de cavidades con nombres propios donde se han hallado restos de la Edad del Bronce (y se investigan indicios aún más antiguos): la Cueva de la Virgen, la Cueva de la Verja, la Cueva del Lago Seco, la Cueva de la Higuerita, El Palacio Oscuro, la Cueva de Los Caracoles, la Cueva de la Fuente y La Sillita del Rey. Actualmente están cerradas por conservación, pero se pueden visitar dos: el Palacio Oscuro (bajo solicitud) y La Sillita del Rey, un espectacular abrigo calcáreo de travertinos que era el lugar de inspiración preferido de Arias Montano. Allí se conserva una escalera tallada en la roca que lleva a una silla de piedra y, en su base, se encuentra ""La Bañera de la Reina"", una pila bautismal de época paleocristiana (alrededor del siglo VI) que sirvió de refugio y hogar a los eremitas de la época."

Información adicional

  • Un puzle de cuevas con nombre propio: Aunque desde lejos la Peña parece una sola masa de roca, los de la Sierra sabemos que por dentro está hueca como un queso de cabra. Que cada una de sus cavidades tenga su propia identidad (como la del Lago Seco o la de Los Caracoles) demuestra que los antiguos pobladores de la Edad del Bronce y los ermitaños paleocristianos conocían al dedillo cada rincón de este laberinto calcáreo.
  • El campanario que desafió a los rayos: La espadaña neoclásica que hoy vemos asomada al abismo es una superviviente. Al estar situada en lo más alto de la meseta, un rayo del cielo de la Sierra la destruyó por completo hace tiempo, pero el pueblo la reconstruyó piedra a piedra para que no se perdiera esa silueta tan pintoresca que vigila todo el horizonte onubense.
  • ¿Quieres un consejo?: Para llevarte la mejor panorámica real de todo el conjunto de Las Lapas y apreciar la verticalidad de la roca, no te quedes solo arriba. Lo suyo es bajar por el precioso camino empedrado que sale desde la entrada de la meseta y cruzar hasta la Plaza del pueblo de Alájar. Sentarte allí abajo, pedirte algo fresco y mirar hacia arriba para contemplar el tajo de piedra donde se asienta la ermita es una vista que te deja sin aliento.
  • El Arco de los Novios: En esta joya no nos hace falta inventar nada, porque tu propio texto nos recuerda la tradición más bonita que guardamos en Alájar. A la portada almohadillada renacentista que da entrada al antiguo jardín de Arias Montano, los locales la llamamos con mucho cariño el "Arco de los Novios". Dice la tradición popular de la Sierra que toda aquella pareja de enamorados que decida pasear por debajo de sus piedras agarrada firmemente de la mano, tiene el destino escrito y se casará con total seguridad. Así que ya sabes, ¡mira bien con quién cruzas ese arco si subes a la Peña!
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