Museo de Artesanía Popular José Navarro Pérez

Descripción

"En estos tiempos modernos en los que la artesanía popular surge con una fuerza tremenda como el fiel reflejo de nuestras épocas y vivencias pasadas, te invitamos de corazón a visitar este museo tan nuestro. Hoy en día, las tecnologías y los nuevos materiales han superado las prestaciones que nos daban estos utensilios en el día a día, pero es precisamente por eso que estos objetos encuentran otra finalidad mucho más hermosa: mostrar en las vitrinas toda la sencillez y el esplendor de lo antiguo. José Navarro Pérez es, sin duda, uno de los últimos y más grandes artesanos rurales con los que tenemos la suerte de contar en toda la comarca. Su arte es un proceso lento que se inicia con la búsqueda paciente de la materia prima, pateándose recónditos y agrestes rincones de nuestros montes.

Trabaja fundamentalmente el brezo nazareno, el blanco, y a partir de ahí entran en juego el azadón y el hacha para sacar la raíz, que luego dejarán paso a la finura de la azuela, la escofina y la navaja. Cuchillos fabricados por él mismo, lija y un trozo de cristal completan el particular y humilde instrumento con el que da forma a la madera. Para Pepe, cualquier lugar de Galaroza ha sido bueno para desarrollar su actividad creativa: su casa, el bar, la calle o sentado al fresco en un banco de la plaza del pueblo. A lo largo de los últimos 40 años, sus manos han labrado de forma magistral juegos de cucharas, tenedores, paletas, tazas, jarras o llaveros que suman una colección impresionante de más de 1.000 piezas. En el año 1998, el propio artista y su esposa, Pilar Sánchez Blanco, demostrando una generosidad infinita que el pueblo jamás olvidará, donaron toda su colección privada para que hoy podamos disfrutar de este Museo. Te aseguro que después de quedarte mirando sus obras unos minutos, no sabrías decir si su maravillosa talla es producto de las herramientas o de sus propias manos desnudas."

Información adicional

  • El cucharón de las aceitunas: Al bueno de Pepe le encanta bromear con los que entran al museo contando los inicios de su arte. Dice que su primera pieza no nació por amor al arte ni por buscar la fama, sino porque su mujer, Pilar, le plantó una queja en la cocina y le pidió que le hiciera un cucharón de madera para poder sacar las aceitunas de la tinaja sin mojarse los dedos. ¡Menudo comienzo para una colección de mil piezas!
  • El cristal como lija fina: Fíjate bien en el acabado tan suave, casi pulido, que tienen las tazas y cucharas de brezo blanco. Los artesanos de la Sierra de toda la vida guardan un secreto: cuando la lija ya no gasta más, usan el filo de un trozo de cristal roto para raspar la madera milímetro a milímetro. Ese corte limpio del vidrio es lo que le da ese tacto sedoso tan característico.
  • ¿Quieres un consejo?: Cuando entres al museo, no mires las cucharas y las jarras como simples adornos de vitrina. Acércate bien y búscale las vetas a la madera de brezo. Piensa que cada nudo de esa raíz ha estado enterrado bajo la tierra de nuestra Sierra, aguantando años de lluvias y soles. El verdadero truco de local es imaginarte a Pepe sentado en el banco de la plaza, con el suelo lleno de virutas blancas, charlando con los vecinos mientras de un trozo de madera ruda saca un tenedor perfecto. Eso es Galaroza.
  • La madera que ahuyenta el mal de ojo: En Galaroza y los pueblos de alrededor, los viejos del campo siempre han mirado al brezo blanco con un respeto casi sagrado. Cuenta la leyenda serrana que el brezo nazareno no es una planta cualquiera; se dice que sus raíces crecen tan profundas y retorcidas porque absorben la fuerza protectora de la propia madre tierra. Los antiguos pastores de la Sierra aseguraban que llevar encima una cuchara o una pequeña pieza tallada con esta madera de brezo ahuyentaba los malos espíritus y protegía los hogares contra el mal de ojo y las envidias. Por eso, cuando Pepe tallaba sus piezas y las regalaba o las vendía a los vecinos, no estaba entregando solo un utensilio para la cocina, sino un amuleto protector cargado con toda la magia y la energía de nuestros montes.
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Categoría sin nombre Las Joyas Locales de la Sierra