Castillo de Cala

Descripción

Durante la dominación musulmana fue construida esta pequeña fortaleza, emplazada estratégicamente en lo más alto del cerro que domina con orgullo toda la población. Levantada originalmente en torno al siglo XIII, sus muros jugaron un papel clave en el control del territorio. Posteriormente, tras los cambios de tiempos y banderas, la fortaleza fue reconstruida por las tropas cristianas con un objetivo fundamental para la época: asegurar la férrea defensa de la ciudad de Sevilla frente a las sucesivas contiendas y ataques que sufríamos con el vecino reino de Portugal en esta línea de la Banda Gallega. 
A esta mítica fortaleza se accede de forma muy cómoda por un sendero o camino que parte directamente desde los alrededores del Hostal La Muralla. Te aseguro que la caminata bien vale la pena, porque una vez que coronas la cima, las impresionantes vistas panorámicas sobre todo el conjunto urbano de Cala compensan con creces el pequeño esfuerzo del ascenso.

Información adicional

  • El "guardián" del pueblo: Si te fijas bien desde abajo, en el casco urbano de Cala, verás que el Castillo parece una prolongación natural del propio cabezo de piedra sobre el que se asienta. Los ingenieros andalusíes del siglo XIII eran unos artistas escogiendo el terreno: no necesitaron hacer un castillo gigante porque la propia altura y los tajos del cerro ya hacían la mitad del trabajo defensivo.
  • El camino de la muralla: El hecho de que hoy en día el camino de acceso empiece justo al lado del Hostal La Muralla no es ninguna casualidad moderna. Ese punto exacto ha sido, desde la Edad Media, la vía natural de escape y de subida que utilizaban tanto los soldados como los propios vecinos del pueblo cuando las campanas daban el aviso de que los portugueses cruzaban la frontera.
  • ¿Quieres un consejo?: Hazme caso y sube al Castillo a última hora de la tarde, justo cuando el sol empieza a caer por detrás de los montes que miran a Portugal. Llévate una chaqueta, aunque vayas en verano, porque en lo alto de ese cerro el viento de la Sierra sopla siempre con ganas. Sentarte en las piedras viejas a ver cómo se van encendiendo las luces de las casas blancos del pueblo abajo, mientras el cielo se vuelve rojo, es una de las cosas más bonitas y tranquilas que puedes hacer en nuestra comarca.
  • El eco de las herraduras de la Raya: Cuentan los más viejos de Cala que en las noches cerradas de tormenta, cuando los truenos retumban con fuerza en el valle y el viento azota los muros de la vieja fortaleza del siglo XIII, el cerro cobra vida de una manera muy extraña. Dicen los pastores que si aguzas el oído desde las últimas casas del pueblo, no se escucha el silbido del aire entre las piedras, sino el eco lejano del galope de los caballos y el chocar de los aceros. La leyenda cuenta que son las almas de los antiguos caballeros cristianos que reconstruyeron el castillo; soldados que juraron no abandonar jamás su puesto de guardia en el cerro hasta que la frontera con Portugal estuviera en completa paz para siempre. Dicen que siguen patrullando el camino del hostal, vigilando en la penumbra para que ningún peligro sorprenda a los vecinos de la Sierra mientras duermen.
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