Castillo-Fortaleza y alrededores

Descripción

"Santa Olalla atesora un imponente patrimonio histórico y cultural, del que son testigos los inseparables y monumentos vecinos que coronan y guardan su territorio. En lo más alto del ""Cerro del Castillo"", a 540 metros de altitud, se alza el majestuoso Castillo-Fortaleza del siglo XIII. De estilo gótico y mudéjar de tradición almohade, fue levantado por el rey Sancho IV tras un acuerdo del Consejo de la ciudad de Sevilla para defender estas fronteras. El imponente recinto, declarado Bien de Interés Cultural en 1949, es rectangular y alargado, construido con un fuerte conglomerado de piedras y argamasa. Sus murallas encapuchadas están flanqueadas por diez torres (cuatro semicirculares y seis rectangulares) y la mayoría se cubren con hermosas bóvedas ojivales y de aristas. Su torre principal, de base rectangular y dos pisos, cuenta con una entrada en recodo y arcos exteriores de medio punto labrados en sillería de granito, habiendo sido rehabilitada recientemente junto con el interior del amurallado. En la abrupta ladera de poniente se abre su puerta secundaria, enmarcada en un bello alfiz de granito, que da paso a una agradable zona de recreo con merenderos, la histórica ""Fuente de Arriba"" (que abastecía al municipio en el medievo con aguas que brotan de un venero y fluyen por dos caños hacia su pilar) y el popularmente llamado Puente Romano (o Puente de los dos ojos).

Justo a los pies de la fortaleza, marcando con su orientación a poniente cómo se ordenaba el pueblo en la Edad Media, se encuentra la hermosa Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Construida entre los siglos XIV y XVIII, es una preciosa mezcla de estilos gótico, mudéjar y barroco, cuyo mayor interés patrimonial radica en que fue levantada sobre los restos de una antigua sinagoga del siglo IX o X. El templo posee dos portadas de granito: la de la Epístola (gótica-mudéjar, con un arco de herradura apuntado que quedó en el interior tras las reformas del siglo XVIII) y la del Perdón (gótica, con arco apuntado del siglo XV). Anexa a esta última se conserva la base de una torre circular desmochada que fue su campanario original. El templo tuvo que ser reconstruido en el siglo XVIII, posiblemente por los graves daños que causó en su estructura el célebre terremoto de Lisboa de 1755 (fechado en los textos locales como 1744). En dicha restauración se cambió la torre campanario de sitio y se añadieron las capillas laterales; en una de ellas se custodia con recelo la antigua pila bautismal de mármol de los Santos Óleos y el Crisma, documentada ya en 1681.

Completando este paseo por la historia, en la subida al cerro nos topamos con un precioso Crucero renacentista ligado a la Ruta de la Plata, mientras que abajo, adosada a una de las paredes del Mercado de Abastos en la transitada Avenida de Andalucía (en plena N-630), se conserva la Cruz de los Caídos, un monumento de cruz sencilla de granito en recuerdo de los fallecidos en la Guerra Civil."

Información adicional

  • Horario: Recinto exterior libre 24h
  • La sinagoga escondida bajo el altar: Es una de nuestras mayores joyas ocultas. Cuando entres a la Iglesia de la Asunción y pises sus naves barrocas y góticas, piensa que mil años atrás, en ese mismo suelo, la comunidad judía de la Sierra se reunía para rezar en su sinagoga de los siglos IX o X. La historia aquí se fue pisando una a otra sin moverse del sitio.
  • Las torres con "cinturón" de ladrillo: Si miras con atención las seis torres rectangulares de la muralla del Castillo, verás unas líneas horizontales de ladrillo que las cruzan por completo. No son un simple adorno; son impostas mudéjares que delatan la mano de los albañiles que dominaban el arte del ladrillo en la comarca y que ayudaron a levantar los muros defensivos de Sevilla en nuestra Sierra.
  • ¿Quieres un consejo?: Para vivir este sitio como un auténtico serrano, haz la subida a pie cruzando desde el pueblo hacia la ladera donde está la "Fuente de Arriba". Haz una parada allí para refrescarte la cara con el agua helada de su venero medieval. Después, siéntate en los bancos de madera bajo el Castillo a última hora de la tarde. El contraste del granito viejo de las murallas con el sonido del agua y el verde de la dehesa abajo es el mejor rincón de paz que tenemos en el pueblo.
  • Cuenta la leyenda...: Alrededor de la vieja torre circular desmochada que se conserva junto a la Puerta del Perdón de la iglesia, los viejos de Santa Olalla siempre han tenido sus historias. Cuenta la leyenda que esa torre no la cortó el terremoto de Lisboa ni las guerras con los portugueses, sino el orgullo de un antiguo alcaide del castillo medieval. Se dice que el hombre no podía soportar que el campanario de la iglesia fuera más alto que la propia Torre del Homenaje desde la que él gobernaba. En una noche de tormenta de las que azotan con fuerza la Sierra, ordenó a sus soldados rebajar la altura del santuario para que nadie osara mirar por encima de su fortaleza. Dicen los mayores del lugar que, desde entonces, el viento cuando choca contra el corte plano de la torre desmochada silba con un eco extraño, como si las campanas que ya no están siguieran sonando para recordar que lo sagrado siempre estuvo allí antes que los señores de la guerra.
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