Feria Grande de Aracena

Descripción

Si hay un momento en todo el año donde Aracena tira la casa por la ventana y demuestra que es la capital de la Sierra, es a finales de agosto con nuestra Feria Grande. Para nosotros, los que hemos crecido correteando de pequeños entre las casetas del recinto ferial del Recio, la Feria es sagrada. Es el colofón del verano. Son cinco o seis días donde el pueblo entero cambia de ritmo: por el día la cosa empieza suave con el paseo de caballos y los enganches enganchando la hora del aperitivo en el Real, entre rebujitos, platitos de jamón ibérico del bueno y el sonido de las sevillanas resonando por todas partes. Y por la noche, cuando refresca esa brisa serrana tan fina que nos cae del Castillo, la portada encendida es como un imán. Aquí no hay distinción de edades; en la misma caseta ves a los abuelos echándose un baile, a los padres de cháchara con los amigos de toda la vida y a los chavales disfrutando hasta que los puestos de churros abren al amanecer. Es una semana de puertas abiertas, de abrazos con la gente que vuelve al pueblo y de puro orgullo cebollero.

Información adicional

  • Una curiosidad: Aunque hoy en día la Feria es pura fiesta, música y casetas, sus orígenes son los de una antigua feria de ganado y aperos de labranza que abastecía a toda la comarca serrana. Un detalle muy característico de la Feria de Aracena —y que la diferencia de las ferias de la comarca— es la enorme tradición de las casetas particulares y de peñas, donde la gastronomía local alcanza su máximo esplendor. Mientras en otras ferias domina la comida rápida, en Aracena las casetas compiten casi de forma invisible por ofrecer los mejores guisos tradicionales, el mejor corte de jamón y las carnes ibéricas a la brasa, manteniendo viva la esencia del Tapeo Serrano dentro del propio Real.
  • ¿Quieres un consejo?: Para vivir la Feria como un auténtico serrano, hazte a la idea de que aquí la jornada se divide en dos "turnos" muy marcados y hay que saber administrarlos. Por la tarde, no te quedes encerrado; busca las casetas con ambiente de mediodía, arrímate a una barra y pide un plato de chacina ibérica con un vino o una cerveza bien fría mientras ves pasar el paseo de caballos. Luego, retírate un rato a descansar o a dar un paseo tranquilo por el centro histórico (la zona de la Plaza Marqués de Aracena se queda con una paz preciosa). Regresa al Real bien entrada la noche, cuando la brisa serrana aprieta —ojo, vente con una chaqueta o una rebeca a mano, que en la Sierra las noches de agosto no son las de la costa— y déjate llevar de caseta en caseta; en Aracena, si vas con ganas de fiesta y respeto, en cualquier caseta te van a hacer sitio como si fueras de la familia.
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Fiestas y tradiciones locales