Romería de la Virgen de los Ángeles de Alájar

Descripción

Si quieres saber lo que se siente de verdad en Alájar, tienes que estar aquí el 8 de septiembre. Eso no se te olvida en la vida. Para nosotros la "Santiña" lo es todo. Desde días antes ya se nota en el aire ese pellizco, esa mezcla de nervios y alegría. La noche antes ni dormimos, y al clarear el día el pueblo es una fiesta de trajes de flamenca, caballos engalanados y el tamboril retumbando por los callejones de piedra. Subir hacia la Peña de Arias Montano en peregrinación, entre los eucaliptos y los castaños, cantando y haciendo paradas con la familia y los amigos para echar un trago de vino de la contorna, es algo que te pone el bello de punta. Y cuando llegas arriba, con esas vistas de toda la Sierra a tus pies, y ves salir a la Virgen del santuario para pasear por la Peña... mira, ahí se le saltan las lágrimas al más duro del pueblo. Es el día más grande del año, sin discusión ninguna.

Información adicional

  • Una curiosidad: A nuestra Virgen la llamamos cariñosamente la "Reina de los Ángeles" o la "Santiña", y su culto en la Peña se remonta a siglos atrás, haciéndose famoso en toda España gracias al humanista Benito Arias Montano, que se retiró a meditar a este balcón natural en el siglo XVI. Pero lo curioso del día de la Romería es el ritual del "Paso de la Peña": las distintas hermandades filiales que vienen desde otros pueblos de la comarca y de la provincia van llegando en orden estricto a la explanada para rendir homenaje a la patrona. Hay un momento precioso de hermandad donde los mayordomos de las distintas poblaciones se intercambian los varales y medallas en un protocolo ancestral que se ha mantenido intacto de generación en generación.
  • ¿Quieres un consejo?: Si quieres vivir la Romería como un vecino más y no como un turista que solo va a hacerse fotos, no subas a la Peña en coche ni te quedes esperándola arriba. El alma de esta fiesta es la subida a pie o a caballo acompañando al Sinelando desde el pueblo. Prepárate un buen calzado (las cuestas de piedra no perdonan), hazte con un sombrero y no te preocupes si no llevas comida: el serrano es generoso por naturaleza. Si te ven caminando con respeto y disfrutando del cante, raro será la "reunión" o la caseta familiar en la Peña donde no te metan para dentro, te pongan una copa de vino fino en la mano y te ofrezcan un plato de jamón ibérico o de picadillo. Y un último detalle de local: tómate tu tiempo para asomarte al mirador de la Peña al atardecer; cuando el sol empieza a caer sobre la Sierra, entiendes perfectamente por qué Arias Montano eligió este rincón del mundo para encontrar la paz.
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Fiestas y tradiciones locales