Es un sendero lineal de 15 km (dificultad moderada, ~4 horas) que une dos fortalezas medievales: el Castillo de Aroche y el Castillo de Cortegana. Transcurre entre dehesas de encinas, alcornoques y cerdos ibéricos por antiguos caminos de piedra y tierra. Ideal para hacer en otoño o primavera.